Al final lo único que nos queda es mirar la ciudad que cada
vez es más asfixiante, las luces se tornan menos tenues y se convierten en
recuerdos bastantes borrosos, hasta su propia identidad se va desvaneciendo en
reflejos y sombras que no dejan de atormentar
las memorias de su pasado; nunca
se va a estar seguro allí, no será un lugar al que pueda regresar y jamás le
llamaré hogar.
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