Siempre habrá tiempo para un café.
Cuando se confabulen las estrellas será el tiempo ideal para
un trago amargo, un trago amargo y una dulce mordida.
De a pedacitos decía, solo era cuestión de reconstruir, lo
admito, era peligroso. Evocó a sus fantasmas, su aroma rozó levemente su piel y
al punto de la desconexión no pudo estar más en sí, y desde el más profundo
inicio lo supo, era solo ella.
Siempre podremos alinear las estrellas nosotros mismos.
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