Ella se quedo sin cabeza, pues ya no sabía qué hacer, sus lagrimas corrían con desespero y se derramaban en el suelo, la decepción surgía de nuevo.
Mostró su rostro y su mirada indico todo, no pudo permanecer más en ese lugar, esos pequeños monstruos la habían derrotado, pequeños seres desalmados, como los he detestado.
Ella, sufrió de nuevo, la historia se prolongaba, su alma había sido de nuevo destrozada.
Se paro en frente de su cama y dejó caer su cuerpo, ya no podía más, otra vez pisoteada renuncio a todo, como lo hizo una vez, lloró y durmió, su alma al limbo de nuevo ofreció.
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