A aquella hermosa vista que anhele mirar por horas tras el ventanal de mi balcón, mientras la lluvia corría como un río por las calles deslizándose por el puente, metiéndose debajo de los carros y cayendo gota por gota en las barandas del balcón, deseé que nunca terminara. Las luces de los carros contrastaban con el gris del cielo, pensé que la tierra lloraba mientras que la humanidad la destrozaba, pero, es cierto, la tierra llora. Estaba sentada en el sofá, escuchando un vals, quise tener mi propio vals, pero solo estaba ahí sentada mirando por el ventanal, creo que unas lagrimas derramé, mi hermoso escenario, mi anhelada vista, mi precioso gris desapareció.
No hay comentarios:
Publicar un comentario